LA ALEGRÍA POR UN PUESTO DE TRABAJO

El muchacho ingresó en la oficina con aire de entrevista_de_trabajoesperanza, pero al ver la cara del tipo sentado en un sillón, fumando un cigarro, la misma se le esfumó. Tuvo la certeza que algo no saldría bien, pero ya estaba en la cita y no se daría por vencido. Eduardo Mc Money, era el encargado de entrevistarle, representante de la compañía.

-¡Bien jovencito! Dime porque crees que te mereces el empleo- habló rápido el sujeto, mientras apagaba la colilla en un grotesco cenicero.

-Bueno señor… necesito el trabajo – respondió dubitativo.

-Ah, perfecto, pero no es eso lo que te pregunté. ¿Tienes experiencia en el área?

-No señor

– ¿Y en algún otro trabajo? – frunció el entrecejo.

-No señor. Busco mi primer empleo – respondió sincero el jovencito, aumentando su nerviosismo.

– ¿Qué nivel de estudios alcanzaste?

– Secundario completo, pero…

– ¡Con eso alcanza! – le interrumpió haciendo un ademán con la mano – puedo ofrecerte un puesto en atención al cliente. Más arriba en la escala no puedo ingresarte. No cumples los requisitos. Si te interesa, éstas son las condiciones. – dijo mientras le extendía un papel.

El chico tomó la hoja con cuidado y la leyó con cautela, pero de pronto se detuvo. No entendía mucho la mayoría de los incisos, sin embargo, algo estaba claro. La paga en un puesto en atención al cliente, era casi la mitad a la de cualquiera de los otros, e incluso mucho menor a todos los trabajos en los cuales había fallado conseguir, en los últimos seis meses. Cuando pensaba un momento, el hombre de elegante traje le habló otra vez.

– ¡No tienes todo el día jovencito! Hay miles de muchachos como tú allí afuera, esperando por un puesto.

– Disculpe señor, pero es que el salario…

– ¿Es bajo? – una sonrisa fugaz se le dibujó en el rostro – es lo que manda el mercado laboral en estos tiempos hijo. Si se pudiera, se pagaría más, pero en este momento, más significa menos ganancia para la empresa. Son tiempos difíciles. Todos tenemos que hacer el sacrificio. ¡Bien! ¿qué dices jovencito? Es un trabajo en blanco en una firma de prestigio internacional.

– Está bien – dijo con poco convencimiento – me interesa. Llevo meses sin trabajar.

-¡Muy bien! ¡Felicitaciones! Empezaremos los papeles ahora mismo – sonrió alegre el tipo, ofreciéndole estrechar su mano.

Carlos Manuel Vicente

 

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