EL FINAL DEL CAMINO

Sé que muchas veces has soñado conmigo. Que 857cuando la noche cae y las sombras se vuelven mis aliadas, tu corazón se estremece si no hay una luz que aplaque el miedo. Pienso muchas veces en ti y en todos. Recorro los rincones más turbios de la realidad y me vuelvo un fantasma que comete travesuras dementes. No pienses que podrás escapar de mis manos. Habré de llegar por ti cuando el tiempo lo diga. No te equivoques. No creas que tu dios o tu demonio me dan un recado para entregarte. Soy un ente particular y autónomo, que desfila por el abismo que divide la vida de la muerte. Mi rostro ha sido borrado por las arenas del averno, y mi atuendo se volvió negro, porque el cielo le quitó su resplandor. Soy ese verbo que hace galopar tus venas cuando no puedes controlar tus actos, cuando la razón te abandona y te sientes un barco a la deriva contra el huracán. Pero ten sosiego y devuélveme la sonrisa. Después de ese tormento que presiona tus neuronas, tras la agonía disonante de tus sentidos y la hosquedad del final del camino, vendrá la calma, llegará la paz.

Carlos Manuel Vicente

LA POETISA Y LA CALANDRIA

Una poeta solía contar, que una mmaxresdefaultañana sentada en la esquina más septentrional de la plaza, una calandria se posó en el otro extremo del banco que ocupaba, y entre notas musicales le cantó una historia. Según los dichos del ave, era una antigua aborigen de las sierras que cayó cautiva de los blancos europeos, y murió de tristeza porque nunca pudo reencontrarse con su hijo. El destierro al cual la sometieron, y el despojo provocado en su corazón, hicieron que la noche en que su vida se apagó, su espíritu volara para anidar junto a los pájaros. Al alba, remontó vuelo en busca de su familia, aunque al encontrarlos no pudo hablarles. Sin embargo, sus cantos gozosos y llenos de vida, alegraron las mañanas de su hijo, y desde entonces, surca el tiempo y el espacio hasta nuestros días, regalando gorjeos dulces a los mortales. La poetisa jamás dijo si aquel encuentro con la avecilla fue real, pero claro; del misterio, de la difusa división entre realidad y fantasía, de los deseos y los sueños, de la conexión entre el pasado y el presente, de eso se trata el arte.

Carlos Manuel Vicente