LA POETISA Y LA CALANDRIA

Una poeta solía contar, que una mmaxresdefaultañana sentada en la esquina más septentrional de la plaza, una calandria se posó en el otro extremo del banco que ocupaba, y entre notas musicales le cantó una historia. Según los dichos del ave, era una antigua aborigen de las sierras que cayó cautiva de los blancos europeos, y murió de tristeza porque nunca pudo reencontrarse con su hijo. El destierro al cual la sometieron, y el despojo provocado en su corazón, hicieron que la noche en que su vida se apagó, su espíritu volara para anidar junto a los pájaros. Al alba, remontó vuelo en busca de su familia, aunque al encontrarlos no pudo hablarles. Sin embargo, sus cantos gozosos y llenos de vida, alegraron las mañanas de su hijo, y desde entonces, surca el tiempo y el espacio hasta nuestros días, regalando gorjeos dulces a los mortales. La poetisa jamás dijo si aquel encuentro con la avecilla fue real, pero claro; del misterio, de la difusa división entre realidad y fantasía, de los deseos y los sueños, de la conexión entre el pasado y el presente, de eso se trata el arte.

Carlos Manuel Vicente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s