EL FINAL DEL CAMINO

Sé que muchas veces has soñado conmigo. Que 857cuando la noche cae y las sombras se vuelven mis aliadas, tu corazón se estremece si no hay una luz que aplaque el miedo. Pienso muchas veces en ti y en todos. Recorro los rincones más turbios de la realidad y me vuelvo un fantasma que comete travesuras dementes. No pienses que podrás escapar de mis manos. Habré de llegar por ti cuando el tiempo lo diga. No te equivoques. No creas que tu dios o tu demonio me dan un recado para entregarte. Soy un ente particular y autónomo, que desfila por el abismo que divide la vida de la muerte. Mi rostro ha sido borrado por las arenas del averno, y mi atuendo se volvió negro, porque el cielo le quitó su resplandor. Soy ese verbo que hace galopar tus venas cuando no puedes controlar tus actos, cuando la razón te abandona y te sientes un barco a la deriva contra el huracán. Pero ten sosiego y devuélveme la sonrisa. Después de ese tormento que presiona tus neuronas, tras la agonía disonante de tus sentidos y la hosquedad del final del camino, vendrá la calma, llegará la paz.

Carlos Manuel Vicente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s