LA GRAN DERROTA EDUCACIONAL

El comienzo de año siempre pone sobre la mesa de discusión, la situación económica de los docentes argentinos. En especial el año anterior y este, con el cambio de partido político al frente del ejecutivo nacional, el reclamo salarial parece cobrar más fuerza que en al menos los dos lustros anteriores. Lejos de intentar poner en tela de juicio el meritorio aumento que deberían recibir los trabajadores de la educación, recalcando esta condición porque algunos parecen olvidar que los maestros y profesores son laburantes, estas líneas tienen la intención de echar un poco más de luz al asunto, o quizás generar otras preguntas.

Pasó una década ganada, y llegó una revolución de la alegría; títulos creados por los propios protagonistas de esos lapsus históricos, que son más una saga de continuidad de la derecha en el poder que de películas de géneros diferentes. Ahora bien, en este febrero de 2017, deberíamos realizar algunas conjeturas que cuestionen un poco la realidad. ¿Qué se discute sobre la educación? ¿Qué objetivos tiene el sistema educativo en nuestro país? ¿Cuáles deberían ser las políticas educacionales correctas? ¿Conocemos el verdadero estado de situación de los docentes, las escuelas, los alumnos? ¿Para qué debemos educar? Con solo leer estas interrogativas, algún apresurado responderá que primero se debe reclamar el aumento salarial y después ir por lo demás. ¡Touché! Primer punto para el poder, en la discusión sobre los valores de la educación. Allí mismo, en esa precisa argumentación, que por cierto no carece de sentido, esta resumida la estrategia de la derecha argentina, y descríbase con ello a la clase dominante.

El problema de la escuela, de todas sus esferas de intervención en la sociedad, se reduce la protesta por lo económico. La gran derrota educacional argentina, se encuentra enmarcada en un partido perdido sobre las ideas. Hoy con un gobierno liberal que grita a los cuatro vientos y sin tapujos, con el apoyo de una parte de los argentinos, sus principios de reproducción de desigualdades, racismo, discriminación; los sectores más perjudicados, entre ellos los docentes, se muestran irritados. Pero esa disconformidad, no es producto de la toma de conciencia del lugar que se ocupa en la sociedad. Durante la década ganada, una serie de programas e inversiones en la escuela, permitieron crear un sistema ideológico que no modificaron en nada las estructuras arcaicas de pensamiento. Cierta estabilidad económica, que bien podrían traducirse en algunos beneficios para los humildes que lo único que hicieron fue engordar el sector financiero de la economía argentina pero no el poder adquisitivo real, hicieron contentar a los gremios docentes. Pero claro, ganar no implicaba ir más allá en una reforma educacional verdadera, que tuviera en cuenta una transformación profunda. Ilusos los que creyeron una posible revolución educativa, teniendo en cuenta que la sensibilidad social del kirchnerismo no pretendía otra cosa que perpetuar a la clase dominante como tal. Dicha clase dominante argentina, que nunca más volvió al poder por la vía democrática desde el golpe del 30, encontró tierra fértil donde echar raíces para alcanzar la victoria en 2015. Macri presidente, es la prueba de la derrota de las ideas, de la educación. Un dicho mundano dice, que lo peor de ser un gil es que uno no se da cuenta que lo es. Nada peor que no tener conciencia de clase. Nada peor que ser sometido y no caer en la cuenta del sometimiento. Nada más triste que educar para que nada cambie. Nada más lamentable que luchar pero para perpetrar el poder.

El reclamo salarial es indiscutible, pero deberían los docentes plantearse una autocrítica profunda, sobre las prácticas desarrolladas en los últimos años, y las consecuencias de las mismas en las generaciones venideras. Un gobierno al que no le importe para nada la escuela y los trabajadores, no es un oasis en el desierto, sino la consecuencia de factores encadenados para la llegada al poder de ese gobierno. Los educadores no deben escaparle al bulto y tienen que preguntarse qué se hizo mal para que haya gente en las calles y las redes sociales, espetando furia contra los propios, y sosteniendo el apoyo a personas que son de otra clase social que ni siquiera los tiene en cuenta. La educación en los últimos años, no ha sido capaz de ser elemento de transformación. Quizás tuvo la posibilidad de ir más lejos, y romper algunos andamiajes y convertirse en un agente de creación de mentes críticas. Pero tal vez este mismo autor está olvidando un detalle importante. La escuela argentina, su modelo educativo, no es otro que el del sistema de reproducción de las ideas del capitalismo. Así como nuestras formas democráticas reproducen las diferencias y solo dan participación a los intereses de los más poderosos, la educación reproduce las ideas que sustentan el marco cultural, económico y político. Por ello, cuando los docentes tuvieron cierto mejor pasar, a ningún gremio se le ocurrió un paro nacional para revolucionar el sistema. Y ahora, cuando el salario ahoga, la discusión es solo por el sueldo. Ese es el triunfo del modelo capitalista; lo que importa es lo material. Así nos educan y así nos forman. Por eso debería quedar claro, para ser conscientes y empezar un cambio; nuestra escuela, es una estructura de reproducción de desigualdades. Nuestro sistema, está pensado para educar a personas dominadas. Parece la historia del huevo y la gallina: para ser conscientes deberíamos educar de otra forma, y para educar de otra forma deberíamos ser conscientes. Sin embargo, la esperanza está en los que no caen en las ilusiones de las sensibilidades sociales de los poderosos. De ellos depende seguir irradiando una luz, por pequeña que sea, en medio de tanta oscuridad, y que permita encender más llamas de conocimiento. Algún día, el fuego habrá de iluminar el cielo.

Carlos Manuel Vicente

RENUEVOS DE HUMANIDAD

¿Qué hay detrás de las visiones mundanas?

¿Será nuestra presencia la calamidad del mundo?

¿Acaso nuestros antepasados habrán sellado el destino?

¿No habrá más que transitar hacia la muerte sin remedio?

¿Cuál es el sentido de una vida sin rumbo?

¿Por qué la individualidad como norte?

Si la esperanza aún existe en este universo aberrante,

Ha de estar escondida bajo los prejuicios culturales.

Remover esos arcaísmos insensibles es tarea difícil,

Pero allí está la semilla de un futuro mejor.

Y la luz, esa que resiste como una vela ante la tempestad,

Quizás algún día con el amanecer rojizo se agigante.

El fuego habrá de purificar los seres y los sentidos,

Y los renuevos de una humanidad más justa emergerán.

 

Carlos Manuel Vicente

LA SIRENA Y EL MAR

Sentada al borde de la silente bahía,

Sus cabellos al son del viento eterno.

La voz quebradiza en un lamento,

Traicioneros vocablos para los peregrinos.

Marineros inmortales, corsarios despiadados,

Nunca pudieron someter su libertad.

El azul del océano contenido en sus ojos,

Profundos abismos de tempestades.

La dama confabula sus notas más tristes,

Escondiendo sus sueños preciados.

No hay mortal que pueda escucharlas,

Sin entregarse a los delirios de muerte.

Llevan sus palabras un mensaje oculto,

Su simple y misterioso amor por el mar.

 

Carlos Manuel Vicente